01 · APRENDER A CONSTRUIR
Antes de saber construir una startup, ya estábamos construyendo una.
Nuestra historia empezó antes de que estuviéramos los cuatro. Camilo y Lorenzo se conocían desde el colegio y, años después, compartían casa mientras terminaban la universidad.
En 2015, dos de nosotros, Camilo y Lorenzo, crearon PortSalud: una forma de comparar y cotizar prestaciones médicas según el plan de salud de cada persona. La idea llegó a la final de un programa universitario. El problema era real; el modelo de negocio, todavía no.
Cuando llegó el verano, ambos se fueron de vacaciones, dejaron de mover el proyecto y todo se enfrió. Nunca lo retomaron. Nuestra primera lección fue así de básica: parar también es retroceder.

En 2016 empezamos a encontrarnos. Lorenzo conoció a Benja en un programa de innovación vinculado a Stanford Technology Ventures Program. Camilo trabajaba en Kiwibot y, durante una pasantía en Berkeley, conoció de cerca el ecosistema de Silicon Valley.
Cuando apareció un programa público que buscaba soluciones para turismo, Benja se sumó. Como viajeros, conocíamos la dificultad de planificar un viaje, pero antes de construir quisimos comprobar si a alguien más le importaba.
Publicamos en Facebook una foto de uno de nuestros itinerarios. En una sola tarde recibió 640 comentarios. No habíamos escrito una línea de código y ya teníamos una señal mucho más útil que cualquier presentación.

- comentarios en una tarde, sin producto construido
- 640
La primera idea de Etiner era una plataforma donde las personas compartieran itinerarios y nosotros pudiéramos transformar esos viajes en información útil para otros. Nos faltaba algo esencial: alguien que pudiera construirla.
Benja conocía a Enzo, que estudiaba y hacía clases en la misma universidad de Camilo. Conversamos, le interesó el proyecto y se sumó como cofundador técnico. Entramos al programa, llegamos otra vez a una final y otra vez no ganamos. Esta vez no dejamos que la idea se enfriara.
Todavía no sabíamos cuál iba a ser la empresa. Pero ahí quedamos los cuatro.


















